
Construida entre 1967 y 1969, Casa Rovira ha permanecido desde entonces en manos de la familia Rovira.
Arquitectura con carácter y estética atemporal
José Antonio Coderch supo interpretar el lugar. Su arquitectura, sobria y luminosa, se adapta al terreno sin imponerse. En Casa Rovira logró unir diseño, funcionalidad, armonía y proporción en un proyecto atemporal. El resultado es una magnífica vivienda, que se disfruta desde cada rincón.
Detalles arquitectónicos
Durante la redacción, José Antonio Coderch y Joaquín Rovira, ambos perfeccionistas, replantearon elementos del proyecto que no les convencían. Tres decisiones marcaron el carácter final de la casa:
– Eliminar muros estructurales en la sala principal para crear un espacio totalmente diáfano.
– Reorientar la chimenea para poder ver el fuego y el mar en el mismo plano.
– Suprimir el cerramiento acristalado tras la escalera de entrada, abriendo el salón desde el acceso.
Replanteamiento de la sala principal
Para hacerlo posible, los planos se llevaron a la oficina técnica de Huarte, donde se recalculó la estructura para sustituir tres muros de carga por un único pilar central metálico. Ese gesto permitió crear la gran sala abierta que hoy articula la casa: comedor, salón y porche. Un único espacio continuo.
Las persianas correderas permiten abrirlo o cerrarlo a conveniencia, regulando la luz y el contacto con el mar y el horizonte.
La gran terraza volada
La terraza volada —una de las señas de identidad de Casa Rovira— se proyectó para flotar sobre el acantilado. El vuelo generó el espacio perfecto para construir el apartamento inferior, que durante años fue la vivienda de Ramón Rovira y su familia.
Una ampliación
respetuosa
A principios de los años ochenta, la familia adquirió una parcela contigua para abrir la parte superior de la casa hacia el jardín posterior, poblado por pinos centenarios. El proyecto se inició con José Antonio Coderch, pero tras su fallecimiento lo completó su hijo José Antonio Coderch Giménez, también arquitecto.
La intervención añadió un salón con chimenea, un invernadero y un porche que enlaza el salón con el pinar adyacente. Desde allí se disfruta de la sombra de los pinos y de las vistas al mar desde nuevos ángulos.
La ampliación respetó escrupulosamente el espíritu original de la casa.
Casa Rovira
hoy
Más de medio siglo después de su construcción, Casa Rovira permanece como un referente de la arquitectura mediterránea del siglo XX. Su presencia en prensa, revistas culturales y producciones audiovisuales ha reforzado su condición de icono contemporáneo.
La casa continúa en manos de la familia Rovira, que la mantiene viva y abierta: como alojamiento, como lugar creativo, como escenario de sesiones de fotografía y como punto donde confluyen la arquitectura, el paisaje y la historia.
Casa Rovira es, hoy, el mismo sueño que Joaquín imaginó desde la playa: un balcón al Mediterráneo donde la luz, el silencio y la arquitectura dialogan con el horizonte.
Miembro de Iconic Houses Network
Red internacional gestionada por Iconic Houses Foundation, que conecta más de un centenar de viviendas de arquitectos reconocidos y de alto valor cultural e histórico, representativas de los grandes movimientos de la arquitectura moderna.

Prensa
Artículos específicos sobre Casa Rovira:
Coderch
EL ARQUITECTO
La casa es una muestra representativa de las viviendas unifamiliares proyectadas en esa época por el arquitecto. El color blanco impregna toda la obra, acentuando su carácter mediterráneo. Los revestimientos de cal, las persianas de librillo, las baldosas cerámicas y los grandes ventanales propios de Coderch crean una atmósfera fácil de identificar con él – y muy conectada con el paisaje.